Por qué escribimos esto
Nos dedicamos a rentar una casa amueblada para estancias de trabajo, así que lo lógico sería decir que siempre conviene. No es cierto, y decirlo ahorra tiempo a los dos lados.
Hay perfiles de viaje en los que un hotel resuelve mejor. Reconocerlo desde el principio evita una reserva que termina incómoda para el huésped y para nosotros.
Una persona, una o dos noches
Un viaje corto e individual es el escenario clásico del hotel. La tarifa por habitación es competitiva para una sola persona, no hay que cocinar ni administrar nada, y la salida al día siguiente es inmediata.
Una casa completa está pensada para repartir un costo entre varias personas o para amortizar una estancia larga. Con una persona y dos noches, ninguna de las dos ventajas se activa.
Grupos grandes que salen todos a la misma hora
Este es el caso más importante y lo decimos abiertamente: nuestra casa tiene 1 baño completo para hasta 7 huéspedes. Si tienes un grupo grande que necesita ducharse y salir en la misma franja de treinta minutos todos los días, un hotel con baño por habitación va a funcionar mejor.
Para grupos de cuatro o cinco personas con horarios que se pueden escalonar, el arreglo funciona bien. Para una rotación numerosa con un solo horario rígido, no lo recomendamos.
Cuando el servicio del hotel es parte del trabajo
Si el viaje necesita salas de juntas, servicio a la habitación, recepción las 24 horas para recibir paquetería, o limpieza diaria como parte del estándar de la empresa, un hotel entrega eso de forma nativa.
Nosotros ofrecemos una casa amueblada con cocina equipada, lavadora, WiFi, TV, estacionamiento gratuito y auto check-in. Es un producto distinto, y para ciertos viajes el hotel es simplemente el correcto.
Y cuándo sí conviene llamarnos
Cuando el grupo es de cuatro o cinco personas, cuando la estancia se mide en semanas o meses, cuando cocinar y lavar en casa es realista, cuando el equipo llega en varios vehículos, y cuando la empresa necesita factura (CFDI) por la estancia.