La factura se acuerda antes, no después
El error más caro en un viaje corporativo no es la tarifa: es llegar al cierre del mes con un gasto que no se puede deducir porque nadie preguntó a tiempo si el alojamiento facturaba.
Nosotros emitimos factura (CFDI) por la estancia. Conviene decirlo desde el primer mensaje, junto con las fechas, para que el área de finanzas no tenga que perseguir el comprobante después.
Qué datos hacen falta
Para emitir una factura se necesitan los datos fiscales de quien va a deducir el gasto: la razón social exacta, el RFC, el régimen fiscal, el código postal del domicilio fiscal y el uso que se le va a dar al comprobante.
Conviene pedirlos al área de finanzas antes de reservar y no reconstruirlos de memoria. Un RFC mal capturado obliga a cancelar y reemitir, y eso siempre ocurre en la peor semana del mes.
A nombre de quién va el comprobante
Un punto que genera confusión: si la reserva la hace un colaborador con su tarjeta personal pero el gasto lo deduce la empresa, la factura debe ir a nombre de la empresa desde el inicio. Cambiarlo después no siempre es trivial.
Definir esto antes de confirmar fechas evita la situación más incómoda del cierre: un comprobante correcto emitido a la persona equivocada.
Qué conviene confirmar por escrito
Tres cosas: que el alojamiento efectivamente factura, qué concepto va a aparecer en el comprobante, y en qué momento se emite respecto a la estancia.
Tenerlo por escrito en la misma conversación en la que se confirman fechas es suficiente. No hace falta un contrato formal para que la información quede clara para ambos lados.
Una nota honesta
Esto es información práctica de operación, no asesoría fiscal ni legal. Las políticas de deducción de cada empresa y los criterios aplicables los define tu contador o tu área fiscal, y conviene validarlos con ellos.