La respuesta corta
Sí, se puede: nosotros emitimos factura (CFDI) por la estancia, la reserva puede ir a nombre de la empresa y el gasto queda respaldado con un comprobante fiscal mexicano. No hace falta un contrato de arrendamiento para eso, porque un hospedaje no es una renta y no se documenta igual.
Lo que sí hace falta es resolver cuatro cosas antes de apartar fechas: quién recibe la factura, con qué datos fiscales, en qué periodos se emite y quién autoriza el gasto del lado de la empresa. Ese es todo el proceso. El resto de este artículo es cada paso con detalle, en el orden en que conviene hacerlo.
Paso 1: la solicitud, antes que la cotización
La primera pregunta útil no es cuánto cuesta, sino qué se necesita para cotizar. En una casa completa el número no sale de una tarifa por noche multiplicada por personas: sale de las fechas, de cuántas personas son, de cuánto dura la estancia y de si el gasto lo paga la empresa o la persona. Con esos cuatro datos podemos responder con condiciones reales; sin ellos, cualquier cifra sería inventada.
Si la solicitud viene de compras o de un área administrativa, conviene decirlo desde el primer mensaje. Cambia el formato de la respuesta: una cotización que va a pasar por un flujo de autorización necesita más que un precio, necesita quedar redactada de forma que un aprobador la entienda sin haber estado en la conversación.
Paso 2: los datos fiscales del receptor
La factura se emite a nombre de quien va a deducir el gasto, y esa decisión la toma la empresa, no el anfitrión. Necesitamos razón social, RFC, régimen fiscal, código postal fiscal y el uso de CFDI que su contabilidad indique. Ese último dato es de ellos: nosotros no elegimos con qué uso se registra el gasto en sus libros.
El error más común es dejar esto para el final. Una estancia que ya terminó, con el equipo de vuelta en su ciudad, es el peor momento para descubrir que la razón social que nos pasaron no es la que va a deducir, o que el centro de costos cambió a mitad del proyecto. Confirmar los datos al reservar cuesta dos minutos; corregir una factura ya emitida cuesta mucho más.
Paso 3: reserva, no contrato
Una estancia corporativa se documenta como reserva de hospedaje. No lleva contrato de arrendamiento, no lleva aval ni póliza jurídica, y no sigue los tiempos de una renta. Eso suele ser una buena noticia para el área que la solicita, porque el trámite es mucho más corto, y a veces desconcierta al área legal que esperaba un contrato.
Lo que sí conviene dejar por escrito al reservar son las condiciones de cambio: qué pasa si las fechas se mueven, hasta cuándo se puede ajustar el número de personas y qué ocurre si el proyecto se adelanta o se pospone. En estancias por proyecto las fechas se mueven casi siempre, así que ese acuerdo se usa más de lo que uno esperaría.
Paso 4: alta de proveedor, si aplica
Muchas empresas no pueden pagar a un proveedor que no está dado de alta en su sistema. Si ese es el caso, el trámite de alta debe empezar antes de apartar fechas, no después, porque es lo que suele tardar y no depende de nosotros. Pregúntele a su área de compras qué documentos piden y mándenoslos en una sola solicitud.
Vale la pena avisarnos si la cotización debe ir en un formato específico de la empresa. Es más rápido llenar el formato correcto una vez que rehacer una cotización tres veces porque el sistema de compras la rechaza por forma y no por fondo.
Paso 5: cuándo se emite la factura
Hay dos formas de hacerlo y las dos son válidas: una factura al final de la estancia, o facturación por periodos. La segunda es la que conviene cuando la estancia cruza el cierre de mes o cuando el proyecto necesita reflejar el gasto en el mes en que ocurrió. Es una decisión de su contabilidad, y es mejor tomarla al cotizar que a mitad de la estancia.
Si la estancia se extiende, la facturación continúa bajo el mismo esquema, siempre que la extensión se haya confirmado. Y si al terminar el proyecto cambió el responsable o la entidad que deduce, avísenos antes de emitir el comprobante final, no después.
Qué no incluye este proceso
No damos asesoría fiscal ni contable. Podemos decirle con precisión qué documento emitimos y qué datos necesitamos para emitirlo; qué clave de uso de CFDI corresponde a su operación, o cómo se registra el gasto en su contabilidad, lo decide su contador.
Tampoco publicamos tarifas en el sitio, y no es por opacidad: en una casa completa el precio depende del periodo y de la duración, y una cifra genérica publicada llevaría a comparaciones equivocadas. Solicite las condiciones vigentes para sus fechas y le respondemos con el número que aplica a su caso.